Varios países del mundo reciben anualmente la intensa y prefabricada visita vacacional de turistas denominados "springbreakers". Este turismo para "primermundistas" normalmente deviene en bacanales y orgías multitudinarias documentadas en fotografía y video, para luego ser insertados en la internet o compartirse por otros medios y así poder los participantes hablar de sus aventuras etílicas y sexuales en el peligroso pero seductor escenario denominado "tercer mundo".
Los hoteles de diferentes playas ven sus albercas privadas inundadas de mujeres y hombres semidesnudos en estado de ebriedad participando en juegos que implican contacto físico, mismos que en otros lugares no llevarían a cabo con similar desenfreno.
Springbreaker Tsantsas es un conjunto de esculturas hiperrealistas que reproducen tsantsas o cabezas reducidas de springbreakers, a la usanza de los indios jívaro, originarios del Amazonas, que reducen con calor y deshidratación los restos dérmicos de cabezas cercenadas. A diferencia de las tsantsas de los jívaros, en donde es evidente un uso ritual, en Springbreaker Tsantsas se cancela ese factor, siendo reemplazado por la idea de mercancía o curiosidad, que en una estrategia de boomerang económico regresa la materia prima a manos de la materia prima misma: un niño ofrece en venta a los turistas en la playa cabezas reducidas de turistas supuestamente asesinados, por el muy significativo precio de diez pesos mexicanos, (aprox 0.79 USD).
En el marco de la ficción descrita, documentada en video y fotografía, estos souvenirs-trofeos abundan sobre la percepción acerca de México y otros países "en vías de desarrollo" como territorios hostiles. |